En nuestro campo disciplinar solemos decir que “las obras hablan”. Pero, ¿qué dicen las obras cuando hablan? Las obras nos aportan información valiosa, que no encontramos en los planos, nos llevan a repensar nuestros procesos, abren nuevas preguntas. Recorrer una obra con mirada atenta es una oportunidad única para cuestionar aquello que creíamos resuelto, detectar puntos críticos, intercambiar conocimiento con los distintos actores involucrados. Entendiendo el hecho construido como aquel espacio que reúne todos los saberes de la arquitectura, desde el proyectual al de costos, en ATV Arquitectos asumimos el compromiso de abrir las puertas de nuestras obras a los arquitectos y arquitectas en proceso de formación.
Una mirada fresca
¿Qué buscamos cuando abrimos las obras a los estudiantes? Contar lo que hacemos, no desde un lugar de “verdad”, sino desde un compartir. Que los distintos grupos puedan enriquecer su plan curricular con una experiencia concreta en la que puedan intercambiar miradas con los distintos profesionales del estudio. En la que ellos puedan preguntar y nosotros les podamos contar por qué hacemos lo que hacemos y por qué tomamos las decisiones que tomamos. La diversidad de estas experiencias nos sorprende constantemente. Algunos estudiantes llegan con bitácoras y se dedican a hacer dibujos técnicos durante el recorrido, otros preguntan sobre terminaciones y detalles complejos. Hay grupos que se enfocan en el diseño, otros en los procesos constructivos, algunos en las relaciones urbanas. Son recorridos hechos a medida de cada grupo, atendiendo las necesidades concretas de cada currícula y de cada docente. Pero también, incluyendo a lo largo del trayecto preguntas y reflexiones acerca de qué tipo de arquitectura podemos hacer, y de qué modo nuestros hechos construidos impactan y se vinculan con la ciudad. Muchas veces, la academia tiende a disociar lo que es considerado arquitectura del trabajo en la obra. Nosotros, como arquitectos que desarrollamos nuestros propios proyectos, sabemos que esta dicotomía es falsa. Y para el proyectista, estar al tanto de lo que pasa en una obra lo hace mejor profesional. Al que hace costos, también. Como mencionaba anteriormente, el hecho construido reúne necesariamente todos los saberes de la arquitectura.
Entonces, ¿qué mejor espacio para quienes están comenzando a aprender este oficio que el poder tener esta información a temprana edad? El contacto directo con la obra los invita a pensar en otros detalles, en otros encuentros, en otra arquitectura. Los lleva a hacerse preguntas sobre la planificación de un proceso constructivo, cuáles son los distintos actores que intervienen, quién hace qué cosas y cómo se vinculan entre sí. Y esas preguntas no son solo enriquecedoras para ellos, sino también para nosotros. Porque nos devuelven una mirada fresca que nos hace volver a pensar nuestras decisiones, nos llevan por derivas inesperadas. Porque durante un recorrido hay muchas cosas para contar. Y uno elige qué contar, pero el público elige qué preguntar. Y eso es lo que hace que estas experiencias sean tan ricas para todos. Entendemos las visitas a obras como un espacio no para transmitir una visión única de cómo deben hacerse las cosas sino, por el contrario, como una oportunidad para el intercambio y para conocer gente fascinante. En ese intercambio se genera una construcción conjunta donde, como decimos en el estudio, 1+1 ya no es 2: el diálogo entre miradas diferentes genera ideas nuevas y soluciones potenciadas.
La arquitectura del futuro
¿Cuántos estudiantes de arquitectura no han pisado una obra ni saben exactamente cuántas posibilidades de desarrollo tienen? Un recorrido por el hecho construido nos permite reponer un proceso que no tiene las respuestas resueltas de antemano. Nos interesa compartir con los estudiantes que uno muchas veces tiene que arriesgar, con la responsabilidad que eso conlleva. Y que a lo largo de nuestras carreras siempre hay evolución y aprendizaje. A lo largo del año, recibimos grupos de la Universidad de Buenos Aires, la Universidad Nacional de San Martín (en la que también soy docente), la Universidad Nacional de La Matanza, la Universidad Torcuato Di Tella, entre otras. Con este tipo de acciones, al igual que con la docencia -actividad a la que muchos de los arquitectos de ATV nos dedicamos- queremos devolver un poco de lo que recibimos. Porque en nuestro camino hubo docentes que dedicaron tiempo extra para ampliar nuestra mirada, para llevarnos a una obra, o contarnos de literatura y artes, cuestiones que excedían la currícula pero nos enriquecieron como profesionales, y como personas. Creemos que cuanto más pronto los estudiantes puedan adquirir experiencia, compartir con futuros colegas, hacerse preguntas, mejores profesionales tendremos el día de mañana. Y eso es lo que buscamos quienes amamos esta profesión. ¿Cómo continuará haciéndose arquitectura en el futuro? ¿Qué problemáticas tendrán los arquitectos y arquitectas que hoy están en etapa de formación? ¿De qué manera podemos encender una chispa para que se abran a una mirada holística que dé respuesta a las necesidades de los habitantes y de la ciudad en su conjunto? Son preguntas que nos hacemos a diario en el estudio. Y los espacios de intercambio con los estudiantes son una humilde manera de hacer nuestro aporte.
Renata Vella, arquitecta y parte del equipo curatorial de Sens Luxury Homes, reflexiona sobre el vínculo entre arquitectura, obra artística y paisajismo.
ver másWalter Viggiano, socio fundador de ATV Arquitectos, reflexiona sobre las visitas a obra como hecho formativo fundamental de arquitectos presentes y futuros.
ver másEl estudio fue premiado en el Concurso Nacional de Ideas “Borde Ribereño del Parque de la Cabecera”, organizado por el Colegio de Arquitectura y Urbanismo de Santa Fe.
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